Predicciones de John Mauldin para el segundo semestre de 2011

Está claro que en los tiempos que corren, predecir lo que va a ocurrir en la segunda mitad del año es cuando menos arriesgado. Pero a pesar de ello, no deja de ser nuestra obligación como asesores de patrimonio, como family office en definitiva. Leer o escuchar las visiones macro de tipos como John Mauldin o Ray Dalio, sin duda arrojan luz en este mar de tinieblas financiero. La experiencia y el hecho de haber ya toreado en casi todas las plazas, añaden también galones a la interpretación del pasado, presente y futuro del mundo de las finanzas y las inversiones.

Las primeras cuestiones que Mauldin lanza al aire son las siguientes: ¿Qué va a significar el fin del QE2?, ¿Qué cabe esperar que ocurra con Europa?, ¿Está a punto de reventar la burbuja de materias primas?, es más, ¿se trata realmente una burbuja?

El empleo en los EE.UU. difícilmente se va a crear de forma estable con crecimientos inferiores al 2%, sobre todo cuando la ayuda del sector inmobiliario ha desaparecido de la escena por muchos años. Es más, si el crecimiento interanual del PIB americano cae por debajo del 2%, históricamente siempre se ha entrado en un periodo de recesión. Como veréis en el gráfico siguiente, actualmente se encuentra en el 2,3:

Óbviamente si la recuperación de las economías desarrolladas dependieran exclusivamente de la de los EE.UU. todo sería mucho más sencillo. Pero no es así, y el tsunami financiero que puede generar la quiebra de diversos Estados de la Eurozona, puede hacer saltar por los aires el equilibrio sobre la cuerda floja que está consiguiendo la economía norteamericana.

Las cifras mareantes que deben caer al pozo sin fondo de la periferia europea en los próximos semestres, están generando un creciente descontento en la opinión pública de países más solventes. Así lo demuestran las encuestas en Alemania, Finlandia, Holanda o Eslovaquia. ¿Cuanto tiempo más podrá Merkel mantener su coalición enfrentándose  a las críticas públicas crecientes? porque el problema no es Grecia, sino el dómino inexorable de Portugal, Irlanda, España… Después de Grecia, los dos siguientes de la lista de los 10 negritos a los que el mercado ya les ha dado la espalda son precisamente Irlanda y Portugal, habiendo éste último superado la desconfianza del primero en los últimos meses. La puntilla la ha dado Moody’s al rebajar la deuda portuguesa a categoría de bono basura. Una calificación que no hace más que llamar a las cosas por su nombre, por una vez y sin que sirva de precedente para la prostitución habitual a la que se vienen prestando las calificadoras de riesgo.

Pero el siguiente gráfico es el más aterrador. Y no por inesperado, sino por el alcance de sus consecuencias piramidales. Se trata nada menos que de la huída de los depósitos de dinero en los bancos griegos. Una fuga que torpedea irremisiblemente la línea de flotación de los precarios balances bancarios y los arroja a la quiebra fulminante.

Pero lo peor no es la inclinación de la línea roja de la previsión para los próximos semestres, sino el efecto de contagio hacia los ahorradores de España, Portugal, Irlanda e incluso Italia o Bélgica. En el caso de los PIGS, tan sólo una leve retirada de fondos de sus respectivos sistemas bancarios, deahuciaría las posibilidades de la mayoría de bancos de seguir con su agonía. Porque los bancos necesitan ser capaces de dar confianza. No pueden sobrevivir sin la imagen de opulencia y solvencia que la mayoría de ahorradores aún guardan en su memoria anclada en la época pre-crash subprime. Esa es la gran paradoja de nuestro tiempo, nuestra banca se está muriendo sonriendo y con maquillaje. Ni siquiera puede quejarse de sus dolores y centrarse en curar su enfermedad y posterior recuperación. O aparenta normalidad, opulencia y muestra músculos, o muere irremediablemente. Y esa pantomima cada vez se vuelve más sórdida y surrealista. Menos mal (o no) que la mayoría de sus clientes son miopes y tenientes.

En cuanto esa hemorragia de dinero, que ya desangra los bancos griegos, se comience a producir también en España, los acontecimientos se precipitarán de forma irreversible. Es decir, que podemos ver una crisis de los sistemas bancarios de los PIGS, incluso antes que se produzcan más defaults y/o rescates soberanos. Como bien dice Mauldin, cuanto más tardemos en coger al toro por los cuernos en lo referente a reestructuraciones de deuda soberana (defaults o eventos de crédito “parciales” o “controlados”), pero lo van a pasar los bancos griegos, portugueses y españoles. Porque la burbuja inmobiliaria española está matando a nuestro sistema bancario. Y se mantiene aún vivo gracias al coma inducido que supone el hecho de tolerar valoraciones de inmuebles falseadas muy por encima de su precio real, o las refinanciaciones de juzgado de guardia que se vienen realizando para maquillar morosidades insostenibles.

Bridgewater es una de las principales y más clarividentes gestoras del mundo, al frente de la cual se encuentra el Gurú Ray Dalio. Y el análisis de la crisis de la Eurozona que realizan sus analistas desde el otro lado del charco da en el clavo: “While the focus is for the moment on the question of bridging Greece’s immediate funding need, it’s important not to lose sight of the bigger picture, which is that indebtedness is not the periphery’s only problem, and is in many way only a symptom of the structural imbalances (extremely negative current account and budget deficit) that plague it. No amount of funding will change the fact that the periphery continues to be extremely uncompetitive; that in order to become competitive, it needs to become much cheaper; and that as long as it continues to be a member of the euro, the only way to achieve this is through sustained wage cuts and deflation that would need to be dramatically more extreme than the adjustments they’ve experienced thus far.” A nadie se le debría escapar que ese es un escenario de libro que podríamos bautizar como recesión periférica europea, lo cual afectaría también muy mucho la recuperación global de la economía, claro está.

Estamos ante un segundo semestre incierto como nunca. Los nubarrones que se ciñen sobre deuda y las economías anémicas de la Eurozona son la tormenta perfecta, pero sin embargo los resultados empresariales más allá de la periferia europea son cada día más consistentes. Quizá esa sea la clave de los próximos semestres: Aferrémonos a la tabla de salvación empresarial y aguantemos el chaparrón lejos de activos que puedan perder su valor de forma irreversible y permanente. No me resisto en este punto a proponeros la relectura de cómo hace ya más de un año que venimos reanimando de un modo suicida al canario griego en la mina de carbón. Creo que después tanto tiempo aún cobra más sentido aquel artículo, ¿no os parece?

Vía JohnMauldin.com

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