Requisitos de un Family Office
El éxito de los family offices independientes dedicados a la gestión patrimonial de familias de alto nivel está provocando cambios importantes en todos los sectores relacionados con la riqueza.
Numerosas empresas en estos últimos años han ampliado la gama de sus servicios profesionales para incluir en ella la gestión de patrimonios. No solamente es el sector bancario quien está intentando paliar la salida del capital de sus arcas, sino también empresas de diferentes sectores tales como despachos jurídicos, empresas de private equity, asesorías fiscales, representación deportiva o artística etc.
Los objetivos y las bases sobre las que están construidas estas empresas o departamentos en la mayoría de los casos no alcanzan los requisitos mínimos de un family office independiente cuyos intereses deben coincidir exactamente con los de sus clientes. Sin embargo el hecho de que por cuestiones de marketing muchas de estas entidades o departamentos se hayan autodenominado “family office” crea confusiones.
Por esa razón es de vital importancia comprobar que la entidad elegida cuenta con los tres requisitos indispensables para ser un auténtico family office:
1. Ser competente
- Debe tener un enfoque global, necesario para la gestión de todos los activos dentro de un patrimonio, y no un enfoque limitado especializado en el sector de donde proviene la empresa (habitualmente sólo el financiero).
2. Ser independiente
- Sólo un family office que cobra exclusivamente al cliente tendrá la independencia indispensable para que sus intereses sean idénticos a los de sus Clientes.
- Un family office tiene que estar libre de cualquier vínculo externo para ser imparcial e independiente a la hora de elegir los mejores vehículos de inversión y proveedores de servicios financieros y no financieros.
3. Ser fiel
- Aún siendo independientes y en ausencia de intereses económicos, un family office debe mantenerse fiel exclusivamente a los intereses del Cliente, incluido todo lo relacionado con herencias, empresas familiares, etc. En definitiva, debe defender los intereses de su Cliente por encima de los intereses de su entorno familiar, empresarial, legal etc.